Reseñas históricas
Un recorrido por la memoria, los símbolos y los momentos que forman parte de la identidad aurinegra.
Mantener viva la memoria aurinegra
La historia de Peñarol es identidad, pertenencia y legado. Este espacio nace para investigar, preservar y compartir los hechos, protagonistas y momentos que construyeron la grandeza aurinegra.
La historia de Peñarol es mucho más que títulos y fechas. Es identidad, pertenencia y el legado que une a generaciones de aurinegros.
En Espacio Aurinegro 135 creemos que preservar y difundir esa historia es una responsabilidad fundamental. Por eso, esta sección estará a cargo de Lorenzo Fernández, un joven peñarolense que ha encontrado en la investigación histórica una verdadera pasión.
A través de sus búsquedas, análisis y trabajos de investigación, Lorenzo compartirá artículos, relatos y contenidos que ayudarán a conocer y comprender mejor los hechos, protagonistas y momentos que construyeron la grandeza de Peñarol.
Confiar espacios de responsabilidad a jóvenes comprometidos con la historia del club es también una forma de asegurar la continuidad de nuestra identidad en el tiempo.
Porque conocer la historia de Peñarol no es mirar hacia atrás. Es comprender quiénes somos para seguir construyendo el futuro.
Historias, imágenes y voces que construyen el camino
Un recorrido visual e institucional por nuestra identidad y nuestra pertenencia.
CINCUENTENARIO: LOS FESTEJOS
Lunes 22 de septiembre: apertura de los festejos 21:00 — Música, cohetes y bombas en la sede de Maldonado. En la sede del Club,...
PIENDIBENE Y SU LLEGADA
El "fichaje" del primer ídolo del amateurismoA Peñarol han llegado jugadores de maneras curiosas y anecdóticas, como lo fue la llegada de Crossley en tren y hablando con Mr. Bayne...
FALERO Y LOS 7 GOLES DE MORENA
Las palabras del dueño del antiguo récord de goleoLa tarde en que Morena hizo siete goles El 16 de julio de 1978, Fernando Morena escribió una de las páginas más impactantes en...
El Sudamericano 1983
Peñarol: campeón de campeones sudamericanosPeñarol campeón sudamericano de clubes 1983 Tras conseguir una heroica victoria ante Bohemios en la final del Federal de 1982 y vencer a Nacional...
CINCUENTENARIO: LOS FESTEJOS
Lunes 22 de septiembre: apertura de los festejos
- 21:00 — Música, cohetes y bombas en la sede de Maldonado. En la sede del Club, una banda de 15 ejecutantes animó el barrio con sus notas. La jornada estuvo acompañada por cohetes y bombas, marcando el inicio festivo de la semana.
- 22:00 — Función teatral: Se realizó una obra de teatro con el actor H. Cuore y señora. Presentaron dos obras y recitaron monólogos.
Martes 23 de septiembre: homenaje del Centro Social Peñarol
- 22:00 — Velada en el Centro Social Peñarol y Biblioteca Delmira de Agustini El Centro Social Peñarol y Biblioteca Delmira de Agustini organizó una gran velada en honor al Club.
Miércoles 24 de septiembre: Día del Varietés
- 22:00 — Espectáculo en la cancha de pelota de la sede: En la sede del Club se celebró el “Día del Varietés”, con participación de Los Buono Striano, parodistas; Profesor Richmond, ventrílocuo; Conjunto El Moscón; Los Negros Melódicos, conjunto vocal; Oscar Do Barro, conjunto brasileño.
Jueves 25 de septiembre: fútbol y acto cultural
- 13:15 — Partido de reservas: Peñarol vs Defensor: Se disputó el partido oficial de reservas entre Peñarol y Defensor.
- 15:15 — Partido de primera: Peñarol 5-2 Defensor: Peñarol goleó 5 a 2 a Defensor en un partido anticipado correspondiente a la Copa de Honor y a la primera rueda del Campeonato Uruguayo.
- 21:00 — Banda musical en la sede: Una banda musical volvió a animar la sede del Club.
- 22:00 — Acto cultural en la sede: Se realizó un acto cultural con palabras del Dr. Jacobo en nombre del Consejo Directivo. También habló el Dr. Mantrana, con una intervención dedicada a hombres y hechos de la historia aurinegra. El acto se inició con un discurso de Balsán.
Viernes 26 de septiembre: cierre del ciclo artístico
- 22:00 — Velada artística en la cancha de pelota: Se desarrolló una nueva velada artística, con la participación de Conjunto Nativo La Estancia; Nipoli, imitador.; Guarda e Passa, coros. Con esta velada se cerró el ciclo organizado por la Comisión de Fomento Social.
Sábado 27 de septiembre: Peñarol vuelve a su casa
Almuerzo, caravana, Monolito y fiesta popular
- 13:00 — Almuerzo popular en Cervecerías del Uruguay: Se realizó un almuerzo popular en los altos del Palacio de la Cerveza. El único orador fue el Dr. Polleri. Asistieron delegados de River Plate, Boca Juniors y Racing Club de Avellaneda.
- 16:00 — Inicio de la caravana hacia el Pueblo Peñarol: Comenzó la caravana que se dirigió al Pueblo Peñarol para participar en la inauguración del monumento en la plazuela que lleva el nombre del Club.
- 17:00 — Inauguración del Monolito: Para conmemorar el medio siglo de vida de Peñarol, se resolvió erigir un monumento en una plazuela ubicada entre las calles Coronel Raíz, Shakespeare y Goethe, en la Villa Peñarol. Para concretar la iniciativa, el Club realizó las gestiones correspondientes ante las autoridades municipales, obteniendo el respaldo del Gobierno Departamental.
- El diseño y la planificación del monumento estuvieron a cargo del Arq. Juan A. Scasso, expresidente de Peñarol. En un principio, la obra fue proyectada con una inversión de $800.000, aunque finalmente su costo superó el millón de pesos.
- En la construcción también se destacó la labor del escultor Antonio Pena, responsable del diseño artístico de la escultura y del círculo de bronce, así como la del constructor Alfonso de Chiara, encargado de ejecutar las obras.
- Se inauguró el Monolito en la Plazuela Club Atlético Peñarol. El Dr. Mantrana pronunció un discurso repasando la fundación de la localidad Peñarol y refiriéndose a la historia del Club. Luego, Guillermo Davies descubrió el monumento. La Banda Municipal interpretó un repertorio selecto, incluyendo “Mi Bandera”, coreada por el público. El Centro Social Peñarol inició el acto con su coro entonando el Himno Nacional.
- 17:45 — Descubrimiento de placa en el Centro Artesanos: Se descubrió una placa en el Centro Artesanos. La ofreció Maggi y se destacó la calidad artística del bronce, proyectado por el escultor Pena y realizado por De Chiara.
- 20:30 — Fiesta pirotécnica: En la Plazuela Congreso del Año XIII se quemaron vistosos fuegos artificiales. La fiesta fue amenizada por una banda militar cedida por el General Bergalli, Inspector General del Ejército.
- 22:00 — Gran baile en la sede: La jornada cerró con un gran baile en la sede del Club.
Domingo 28 de septiembre
Este es el día más importante del artículo. Conviene presentarlo como la jornada central de los festejos.Mañana: pueblo, veteranos y homenaje a los fallecidos
- 09:00 — Reparto popular en el Pueblo Peñarol: En el Pueblo Peñarol se realizó un gran reparto destinado a gente carenciada. La actividad fue organizada por una numerosa Comisión de Damas, presidida por la Sra. Carmen Equiluz de Davies. Fueron beneficiadas 1.200 personas.
- 09:30 — Partido de veteranos: Peñarol vs River Plate argentino: Se jugó un partido entre veteranos de Peñarol y River Plate argentino, con numerosa concurrencia. Peñarol ganó 3 a 1.
- 11:20 — Homenaje en el Cementerio Inglés: Ante la tumba de Julio María Sosa se realizó una ceremonia de recordación de socios y jugadores fallecidos. Se rindió homenaje a Sosa como dirigente-símbolo, a Isabelino Pérez como socio-símbolo y a Chery como jugador-símbolo.
Tarde: Estadio Centenario, tea simbólica y partido internacional
- 13:15 — Reservas: Peñarol vs Boca Juniors: En el Estadio se enfrentaron las reservas de Peñarol y Boca Juniors. Peñarol ganó 2 a 0.
- 14:30 — Partida de la tea desde el Pueblo Peñarol: Desde la Plazuela Club Atlético Peñarol partió un atleta portando una tea encendida rumbo al Estadio Centenario. La tea fue entregada por Harriague a un atleta del Club Stockolmo, institución que se sumó a los festejos con la participación de sus deportistas. La partida se dio en medio de hurras, bombas y una importante concurrencia.
- Luego — Partido central: Peñarol 4-2 River Plate argentino: Tras el ingreso a la cancha del presidente de la Asociación Argentina, acompañado por el presidente de la Asociación Uruguaya, Sres. Castillo y Gerona, quienes dieron el puntapié inicial, se disputó el partido entre Peñarol y River Plate argentino. Peñarol venció 4 a 2.
- Al encuentro concurrieron especialmente invitados el Presidente de la República, ministros, el embajador argentino y numerosas personalidades. El Estadio Centenario lució con sus tribunas colmadas.
Noche: sede, placas y banquete oficial
- 19:00 — Acto en la sede y entrega de placas: En la sede del Club hubo banda de música, cohetes y bombas. Con numeroso público presente, comenzó la entrega de placas obsequiadas por distintas instituciones. La primera fue una placa artística, sufragada por suscripción del Pueblo Peñarol, en memoria de Roland Moor.
- 21:30 — Banquete oficial en el Parque Hotel: Se realizó el banquete oficial organizado por el Club. En la cabecera de la mesa estuvieron el Ministro Giambruno, en representación del Presidente de la República; el embajador argentino; el presidente de la Liga Argentina; el presidente de la Asociación Uruguaya; delegados del Municipio; presidentes de clubes; el presidente de River Plate; delegados de Boca Juniors, Racing, Rosario Central, River Plate y de todos los clubes montevideanos; miembros neutrales de la Asociación; socios honorarios y dirigentes.
- El acto fue descrito como una instancia de gran cordialidad. Ofreció la fiesta el Dr. Baliñas. Luego hablaron, por su orden, el secretario de la Asociación Uruguaya de Fútbol, el presidente de la Asociación Argentina, el Ministro de Instrucción Pública en nombre del Presidente de la República y el Dr. de Grossi.
- Los festejos se cerraron con una despedida en la dársena a los viajeros que habían acompañado los actos principales del Cincuentenario.
PIENDIBENE Y SU LLEGADA
El "fichaje" del primer ídolo del amateurismoA Peñarol han llegado jugadores de maneras curiosas y anecdóticas, como lo fue la llegada de Crossley en tren y hablando con Mr. Bayne en 1906; la de Spencer recomendado por Máspoli en el 59; o la puja clásica por Morena en el 73. La del Maestro no fue una excepción y fue enredada como pocas.
Año 1908, Piendi ya era conocido en el ambiente de los cuadros de barrio. Había jugado en el Pocitos, había pasado por el Washington y su nombre empezaba a circular entre quienes sabían mirar futbolistas. Antes de llegar a Peñarol, sin embargo, tenía un compromiso asumido con el Buenos Aires, un equipo de la III División de la Liga Oficial. Y para aquel muchacho y en aquel tiempo, la palabra dada valía demasiado.
El primero en ir a buscarlo fue José María Rodríguez, “el vasco”, que llegó con una orden más que con una propuesta: “Tenés que venir a jugar por Peñarol”. Piendibene quedó sorprendido, pero no aceptó. Había prometido jugar por el Buenos Aires y no quería faltar a ese compromiso.
Peñarol no se rindió. Al día siguiente volvieron a la carga Francisco Turturiello y un hombre de apellido Mateo. La estrategia fue llevarlo hasta una lechería de 18 de Julio, frente a la Universidad, donde lo esperaban otros jugadores peñarolenses. Allí, Piendi dijo que esa tarde iría a jugar por Peñarol, aunque en realidad todavía no estaba convencido. Después volvió a su casa de Pocitos, almorzó, guardó su equipo de fútbol y salió dispuesto a cumplir con el Buenos Aires.
Pero en la esquina lo estaba esperando Don Emilio Silva y Antuña.
Silva y Antuña, delegado de Peñarol y vecino de los Piendibene, fue quien tomó la posta decisiva. Le salió al encuentro y le pidió que lo acompañara. Piendi volvió a negarse. Entonces Silva y Antuña caminó junto a él por Pereira, insistiendo, argumentando, tratando de convencerlo de que no estaba ante un partido más, sino ante una oportunidad para su futuro.
En medio de esa caminata apareció Ángel, uno de los hermanos mayores de Piendi. Silva y Antuña vio en él un posible aliado y le explicó la situación, le estaba ofreciendo a José la posibilidad de ir a jugar por Peñarol, pero el muchacho seguía firme en cumplir con un cuadrito de barrio.
Ángel miró a su hermano, entendió lo que estaba en juego y resolvió la historia con una frase breve: “acompañá al señor”.
Piendi tenía un profundo respeto por sus hermanos mayores. No discutió. Aquel gesto familiar terminó de torcer el destino. El muchacho que había salido de su casa pensando en jugar para el Buenos Aires terminó subiendo junto a Silva y Antuña al tren de caballitos, rumbo a la Estación Central y luego hacia el entonces lejano Pueblo Peñarol.
El viaje no estuvo libre de tristeza. Piendibene pensaba en los muchachos del Buenos Aires, que lo esperarían en vano. Le dolía faltar a su palabra, pero al mismo tiempo iba camino a cubrir su pecho con los colores oro y carbón.
Ese domingo 26 de abril de 1908, Peñarol enfrentaba a French, un rival con el que existía fuerte rivalidad. El debut de Piendi fue con triunfo aurinegro por 6 a 1 y desde esa tarde empezó una de las historias más grandes del Club.
Fuente: Juan Andrés de León, La vida de José Piendibene, Montevideo, 1951.
FALERO Y LOS 7 GOLES DE MORENA
Las palabras del dueño del antiguo récord de goleoLa tarde en que Morena hizo siete goles
El 16 de julio de 1978, Fernando Morena escribió una de las páginas más impactantes en la historia del fútbol uruguayo. Aquella tarde, en el Estadio Centenario, Peñarol venció 7 a 0 a Huracán Buceo y todos los goles aurinegros fueron convertidos por el “Nando”.
Morena anotó a los 7, 37, 41, 66, 74, 77 y 88 minutos. Siete goles en un mismo partido oficial. Siete gritos para quebrar una marca histórica y dejar su nombre grabado, una vez más, en lo más alto del fútbol nacional.
Pero aquella jornada tuvo un detalle no muy conocido. En la platea del Centenario estaba Nicolás Falero, el antiguo dueño del récord. Falero había logrado seis goles en un mismo encuentro con Peñarol, en 1947, ante Cerro. Y quiso el destino que estuviera presente justo el día en que Fernando Morena superó aquella marca que llevaba más de tres décadas en pie.
Falero lo vivió con una mezcla de orgullo, emoción y nostalgia. Confesó que, cuando Morena igualó el récord, íntimamente no quería que hiciera otro gol, porque para él era una satisfacción compartir esa marca con Fernando. Pero también reconoció que, si alguien debía superarlo, ese alguien era Morena: “Porque además se lo merece por ser un notable jugador. Y ni qué hablar como persona”.
El gesto posterior terminó de confirmar la declaración. Según contó el propio Falero, al llegar al vestuario Morena se sacó la camiseta y se la regaló. Para el viejo goleador, aquello demostraba la clase de persona que era el nuevo dueño del récord.
Así, la tarde de los siete goles no fue solamente una exhibición goleadora de Fernando Morena, también fue un cruce simbólico entre dos épocas de Peñarol: el goleador de 1947 y el artillero implacable de 1978. El récord cambió de dueño, pero quedó en casa. De Falero a Morena. De un aurinegro a otro.
La imágen del artículo son del periódico El Diario del 17 de julio de 1978.
El Sudamericano 1983
Peñarol: campeón de campeones sudamericanosPeñarol campeón sudamericano de clubes 1983
Tras conseguir una heroica victoria ante Bohemios en la final del Federal de 1982 y vencer a Nacional (campeón de la liguilla) en al mejor de 3 partidos, Peñarol se ganó el derecho de disputar el torneo que convocaba a los campeones de los distintos países de Sudamérica. Resta decir que obtener este torneo era obtener una gloria incaducable por lo tradicional del mismo y la calidad de los equipos que lo jugaban (ya que eran los mejores de sus países).
Participantes
- Argentina: Club Ferro Carril Oeste; Obras Sanitarias
- Bolivia: North Star La Salle
- Brasil: Atlético Monte Líbano
- Paraguay: Sol de América
- Perú: Escuela Militar de Chorrillos
- Uruguay: Peñarol
- Venezuela: Guaiqueríes
Plantel
Cuerpo Técnico: Víctor Hugo Berardi (DT); Ruben Guerrero (AT); Roberto Pedernera (PF); Julio Acuña (Kinesiologo); Daniel Rienzi (practicante); Washington Grenni “El Tiburón” (equipier)
Jugadores
- Lincoln Pérez (base)
- Álvaro Tito (base)
- Gustavo Tito (base)
- Juan Andrés “Ciego” Blanc (escolta)
- Daniel “Mahoma” Wenzel (escolta)
- José Pedro Malet (alero)
- Joe McCall (alero) (extranjero)
- Alejandro Trías (alero)
- James Wells (alero) (extranjero)
- Bo Jackson (pivot) (extranjero)
- Hebert “Fonsi” Núñez (pivot) (capitán)
- Óscar Soto (pivot)
Consejo Directivo
Presidente: Sr. Juan Ramón Viñas.
Vicepresidente: Sr. Luis Ituño.
Secretario: Sr. Carlos Etturi.
Vocales: Sr. Carlos Mancebo, Sr. Ramón Rodríguez, Sr. Alfredo Gonzalez, Dr. Oscar Figueredo, Sr.
Esteban Loblowitz, Sr. Nicolás Bellas, Sr. Freddy López, Sr. Fernando Errico, alternó: Enrique Etturi.
Delegados ante la FUBB: Sr. Luis Ituño, Sr. Nicolás Bellas, Sr. Alfredo González.
Delegados en el Campeonato Sudamericano: Sr. Juan Ramón Viñas y Sr. Luis Ituño.
Transcurso
Partido 1: Guaiqueríes (Venezuela).
Fecha: 12 de julio de 1983; Resultado: Victoria de Peñarol por 98 a 87.
Juan Andrés Blanc: 10 puntos.
Hebert Núñez: 32 puntos.
Bo Jackson: 26 puntos.
James Wells: 16 puntos.
Álvaro Tito: 12 puntos.
“Mahoma” Wenzel: 6 puntos.
Partido 2: Monte Líbano (Brasil).
Fecha: 13 de julio de 1983; Resultado: Triunfo de Peñarol por 81 a 80.
Juan Andrés Blanc: 23 puntos.
Hebert Núñez: 22 puntos.
Bo Jackson: 7 puntos.
James Wells: 15 puntos.
Álvaro Tito: 10 puntos.
“Mahoma” Wenzel: 2 puntos.
McCall: 2 puntos.
Partido 3: Ferrocarril Oeste (Argentina).
Fecha: 14 de julio de 1983;Resultado: Victoria de Peñarol por 86 a 72.
Juan Andrés Blanc: 18 puntos.
Hebert Núñez: 28 puntos.
Bo Jackson: 6 puntos.
James Wells: 22 puntos.
Álvaro Tito: 8 puntos.
“Mahoma” Wenzel: 2 puntos.
McCall: 2 puntos.
Destacar que Ferro era el vigente bicampeón del torneo.
El Broche de Oro: la Final ante Obras Sanitarias
La “finalísima” puso frente a frente a Peñarol con el poderoso Obras Sanitarias de Argentina. La previa denotaba respeto y cautela por el rival. Berardi advertía que Obras había remontado un tanteador adverso ante Ferro y que eso hablaba de su capacidad; Bo Jackson, por su parte, señalaba que se trataba de «un cuadro muy bueno» al que no se podía descuidar «ni un instante». Pero también había confianza plena en el potencial aurinegro. «Peñarol mostrará la fuerza que tiene», avisaba el moreno Bo antes del encuentro decisivo.
Hebert Núñez también lo tenía claro. Para el “Fonsi”, la definición sería «como toda final», ante «un rival de mucha entidad, poderoso», pero Peñarol pondría todo para resolverlo a su favor. Y cerraba con una frase que no hace falta acotación: «Creo que la copa va a quedar en casa».
Fue un partido parejo y de una carga emotiva gigantesca. El Aurinegro demostró en la cancha eso que Berardi definió ante la prensa como un equipo «con vergüenza deportiva», rindiendo al máximo en el momento de mayor presión.
El cierre de aquel partido quedó como anécdota histórica del basket uruguayo. Con el reloj a punto de consumirse, la instrucción del DT era mover la pelota y dejar correr los segundos para asegurar la victoria. Sin embargo, al momento de poner la naranja en juego, Wenzel vio a Blanc desmarcado y decidió habilitarlo. El “Ciego” anotó el doble que sentenció el partido, sellando el marcador definitivo de 89 a 85 y desatando el delirio absoluto en el Palacio.
Con un goleo repartido donde destacaron Blanc (22 puntos), Núñez (21), Jackson (20), Wells (14) y Álvaro Tito (12), el Club lograba el título de forma invicta. En el caso de Bo, no venía de rendimientos convincentes en los dos partidos anteriores, pero este, donde la pelota quemaba en cada posesión, dio la talla con creces y demostró toda esa guapeza que siempre lo caracterizó.
Peñarol fue un auténtico e indiscutible Campeón Sudamericano, bordando una estrella continental que, a más de cuatro décadas de distancia, sigue brillando en la vitrina de la institución más grande del país. Con este lauro, Peñarol fue vigente campeón de América en fútbol –30 de noviembre de 1982– y en basket –16 de julio de 1983–. Hazaña única del deporte uruguayo, de las tantas que osa el Decano.
Partido 4: Obras Sanitarias (Argentina)
Fecha: 16 de julio de 1983; Resultado: Victoria de Peñarol por 89 a 85.
Juan Andrés Blanc: 22 puntos.
Hebert Núñez: 21 puntos.
Bo Jackson: 20 puntos.
James Wells: 14 puntos.
Álvaro Tito: 12 puntos.
Palabras de la consagración
Hebert Núñez (El País 17/07):
«Sólo quedo decir una cosa, se cumplió un sueño. Yo nunca pude subir a un podio como campeón y fue algo que siempre soñé. Me siento contento porque no defraudamos a quienes creyeron en nosotros. La hinchada se merecía el campeonato porque ellos desde afuera también jugaron. El título es nuestro y de toda la parcialidad de Peñarol. Hay que seguir creyendo en nuestro básquetbol uruguayo»
Hebert Núñez (El Día 17/07):
«Ganamos como les vaticiné en la víspera. Un gran partido, y lo hicimos muy bien. Merecidamente».
Hebert Núñez (Últimas Noticias 19/07):
PERIODISTA: «Hace muy pocos días me dijiste que estabas mentalizados para este tipo de competencias. Que un grito a veces es más que suficiente para volver a la realidad a algún compañero que se había evadido. ¿Hubo que hacer eso hoy (el sábado)?».
HEBERT NÚÑEZ: «Te reitero lo mismo que te dije en su oportunidad. No soy caudillo ni pretendo serlo. Además, esta noche no hubo necesidad del aviso para nadie. Todos sabíamos al pie de la letra nuestras obligaciones».PERIODISTA: «¿Cómo te sentís?».
HEBERT NÚÑEZ: «Inmensamente feliz. Por lo logrado y porque es una manera de demostrar al mundo entero que el básquetbol uruguayo está en condiciones de luchar por un primer plano a nivel sudamericano. Porque lo de Peñarol lo confirma. Sólo lo que nos resta es competir con más asiduidad».PERIODISTA: «¿Cómo viste el partido?».
HEBERT NÚÑEZ: «Sinceramente que fue muy luchado. Difícil, porque el rival nos jugó de la misma forma que lo pensamos. Pero aquí en Peñarol existe una mentalidad ganadora que es contagiosa. Hay convicción en nuestras fuerzas y también sabemos de las falencias que tenemos. Creo que rendimos en la medida que se esperaba. Fue un gran torneo y ello jerarquiza más esta consagración. Me siento muy satisfecho porque no defraudamos a quienes confiaron en nosotros. Pero me halaga mucho más el haber podido brindar esta alegría a nuestra parcialidad que nos acompañó siempre».
Juan Andrés Blanc (El País 17/07):
«Esto es increíble. Nunca pensé podría sentir algo así. Creo que ganamos por mejores, pero debo reconocer que «Obras», no jugó bien, pueden dar mucho más, pero al final se equivocaron de continuo y nosotros les quitamos el triunfo y el título»
Bo Jackson (El País 17/07):
«En los partidos anteriores no jugué bien, pero en las difíciles nunca fracaso y en esta oportunidad lo demostré una vez más. Después de este triunfo me siento tan uruguayo como el que más»
James Wells (La Mañana 17/07). Este testimonio tiene el agregado de la carga emotiva del norteamericano, pues poco después de conseguir el Sudamericano debía de marchar al día siguiente a su país natal.
JIMMY WELLS: «Ya mañana (hoy) por la tarde retorno a EE.UU. Apenas tendré unas horas para festejar este título que tanto sacrificio costó conseguir. Pero me voy realmente satisfecho, haber contribuido con lo mío a que Peñarol lograra este campeonato. Su gente, esa maravillosa hinchada, mis propios compañeros, todos, todos se lo merecían…»
Luego, más tranquilos, pudimos hacer un aparte con Jimmy y nos señaló acerca del partido:
«PERIODISTA: ¿Qué análisis hace del partido?
JIMMY WELLS: Fue duro, sin ninguna duda, pero supimos sacarlo adelante. Hoy se demostró que más allá de jugar bien, lo más importante es poseer un corazón enorme. Y todos en Peñarol lo poseen. Eso hizo posible que lográramos este campeonato y hoy jugamos como para mostrarles a todos por qué somos los campeones.
PERIODISTA: ¿Cómo hace un balance del campeonato?
JIMMY WELLS: Pienso que fue muy bueno. Todos estuvieron en gran nivel y eso quizás resalte más lo de Peñarol. Sinceramente confiaba mucho en el equipo en las horas previas y lo que logramos no hace otra cosa que mostrarme que no estaba equivocado.
PERIODISTA: ¿Siente tristeza al alejarse?
JIMMY WELLS: Claro que sí. Como te decía, hoy me apena mucho que ya deba irme a mi patria, casi sin poder festejar junto a toda esta gente que tan bien se portó conmigo y me hizo sentir como en mi propia casa. Espero poder retornar algún día. Me llevo un gran recuerdo de Peñarol y de este país.»
Mahoma Wenzel (El Día 17/07):
«Al principio no soñaba con el triunfo, pero luego sí. Porque fuimos escalonando, y al final logramos una imposición muy trabajosa, pero merecida, ante un rival que tiene todo para constituir un equipo de sensación. Nosotros nos jugamos enteros; los muchachos no dieron tregua en ningún instante, por eso pudimos mantener el tanteador con diferencias pequeñas, y varias veces con empates. El director técnico fue pieza fundamental en este logro, y los dirigentes estuvieron a nuestro lado. ¡Y ni qué decir de la hinchada! Todo era Peñarol».
Víctor Hugo Berardi (El Día 17/07):
«Se nos siguió dando y al final la contribución de todos hizo posible esta consagración, frente a un Obras de gran jerarquía».
Del diario El País el 17/07:
«Peñarol se clasificó campeón sudamericano de clubes. Por vez primera en la historia. Culminando una notable campaña, afrontando sí, serias dificultades, pero imponiendo al final más que su mejor básquetbol, su decisión de vencer, su levantado espíritu de lucha y fundamentalmente, el aporte invalorable de sus grandes figuras individuales.
Fue un partido excepcional. Parejo de principio a fin y con los equipos alternándose permanentemente en la vanguardia del tanteador. Obras fue un formidable y tremendo rival. Cayó recién al final y por muy escaso margen.
Por eso el triunfo de Peñarol fue más auténtico. Y lo fue también porque lo logró a ley de juego, sin ningún tipo de presiones, casi como si no fuera locatario.
La lucha se planteó en dos de los sectores de la cancha. Y allí Peñarol nunca claudicó. Se prodigó en el rebote, se prodigó en la defensa y se proyectó al ataque con notable eficiencia. Y así conformó una actuación colectiva superior.
También en la faz colectiva tuvo hombres descollantes. Fundamentalmente Jackson que jugó el mejor partido del Campeonato. Núñez volvió a ser la figura gravitante de siempre. Blanc otra vez sobresalió por su acierto ejecutivo, mientras Tito aportó lo suyo al igual que Wenzel y Wells, sin repetir sus mejores producciones, también colaboró para el logro de la consagración final.
Toda una hazaña. Y además una hazaña legítima. Lo que es más importante todavía.»
Del diario La Mañana el 17/07:
«No hay duda que fue una auténtica consagración. No sólo por todo lo que se hizo en el rectángulo de juego; no sólo porque se derrotó a todos los rivales; no sólo porque se afrontó y superó enormes dificultades. También porque esa consagración se logró con total limpieza, sin presiones ajenas al deporte y casi sin que gravitara la condición de locatario. Lo que es tan frecuente como deleznable.
Peñarol es campeón de América de Clubes por vez primera en su historia. A través de dieciocho torneos disputados, el básquetbol uruguayo sólo en dos oportunidades se había clasificado campeón. Fue Sporting quien llegó a la cumbre, pero de eso hace ya 25 años. Después nunca más un equipo de Uruguay había podido triunfar. Ahora Peñarol logró hacerlo frente a los mejores de América en una competencia donde no hubo lugar a la tregua de principio a fin.
LOS GRANDES RIVALES
Primero fue Guaiqueríes, que obligó a un gran esfuerzo; después vino Monte Líbano, que se le ganó con tremenda angustia; a continuación se cruzó en el camino Ferrocarril y cayó por cifras más amplias de las previstas. Es que ya Peñarol estaba en su más alto nivel y así se arribó a la final, donde había una sola instancia: ganar, porque perder significaba frustrar todas las ilusiones. Significaba ser desplazado a un lugar secundario. Y se ganó, en forma incuestionable, frente a un adversario de notable jerarquía y a través y al término de un partido vibrante, emotivo, bien jugado. Limpio dentro y fuera de la cancha. Y esto es honroso para el ganador cuando ese ganador es a la vez locatario.
A PURO CORAZÓN
Nunca estuvo ganado el partido. Pero tampoco nunca estuvo perdido, porque Peñarol demostró, en el curso de los cuarenta minutos de juego, poseer iguales atributos, iguales méritos e iguales posibilidades que su encumbrado oponente. Pero cuando llegó el momento de las definiciones —ese momento donde no debe haber margen para el fracaso— el equipo aurinegro fue más, mucho más, que Obras. Y el triunfo, el título, el Campeonato, fueron suyos como consecuencia de una campaña de excepción.
Se experimentaron sí algunos altibajos y el equipo colectivamente no siempre funcionó bien. Pero los que siempre respondieron, en forma alternada o conjunta, fueron sus individualidades. Cuando alguna declinaba, aparecía la otra para gestar y respaldar una victoria. Una victoria que también se gestó y respaldó a punta de corazón.
FIGURAS DESTACADAS
Y fundamental fue un hombre decisivo. James Wells, el otro norteamericano, volvió a demostrar sus grandes atributos marcando, reboteando y encestando. Hebert Núñez descolló en todos los partidos: bregó incansablemente debajo de ambos tableros y puso de relieve su reiterado acierto ejecutivo. Álvaro Tito condujo e impulsó al equipo y, cuando fue necesario, aportó gol. Juan Andrés Blanc destruyó más de un rival con su certero lanzamiento y, al mismo tiempo, con su marca implacable apagó a más de una estrella. Y Daniel Wenzel fue también factor de victoria cuando le tocó ser titular. No actuó mucho tiempo, pero el tiempo que lo hizo fue un jugador más que gravitante.
Por ejemplo Bo Jackson. Sin defraudar, no rindió de acuerdo a lo esperado en los tres primeros encuentros. Pero en el último, sí.
Y fuera del rectángulo, aunque muy dentro a través de cada acción del equipo, estuvo Víctor Hugo Berardi. Sin la prosopopeya y la propaganda que muchos alentaron en otros directores técnicos, pero con un sentido práctico y concreto que lo convirtió también en protagonista de esa victoria.
GRANDES FORJADORES
Hasta aquí la consagración deportiva. Pero está también el esfuerzo que todos hicieron para que esto fuera una realidad. El público aficionado —a excepción del encuentro final— no acompañó ese formidable esfuerzo. Pero igualmente el esfuerzo se hizo con total éxito, con el aporte generoso de muchos. Y si la organización no fue perfecta, lo fue la calidez humana con que se recibió, atendió y despidió a las delegaciones visitantes.
FUTURO DE SUEÑO
Tras la resonante hazaña que ya empieza a ser historia, se abren ahora las perspectivas de futuro. Y ese futuro se llama Torneo Intercontinental de Clubes, Copa William Jones. La cita será en Buenos Aires del 20 al 24 de setiembre con la participación de Ford Cantú y Billy de Milán, ambos italianos, campeón y vicecampeón de Europa, la Universidad de Oregón de Estados Unidos, el equipo de Obras como entidad organizadora y el campeón sudamericano, Peñarol.
Algunos piensan, no sin sensatez, que ese ámbito y ese alto nivel internacional no permitirán repetir la consagración de Montevideo. Nosotros pensamos lo mismo, pero la verdad verdadera es que ya es un triunfo y con ser parte de una competencia de nivel mundial, ser protagonista de una competencia mundial. A eso se llegó por culpa, o gracias, a esos seis muchachos que se debatieron y triunfaron dentro de una cancha frente a los mejores de Sudamérica.
Y todo eso se debe a todos aquellos que hicieron el gran esfuerzo para que esto fuera una auténtica realidad. Y una auténtica consagración.
LUIS L. RIBEIRO»
Del diario El Día el 17/07:
«La noche fue de color mirasol.
En el Palacio y fuera de él se vivió la euforia de una consagración peñarolense. En este caso el baloncesto que tiñó sus tradicionales colores de un brillo singular. Su nombre coreado sin cesar; abrazos por doquier. Una alegría desbordante. No era para menos.
Peñarol escribió otra página con caracteres de proeza, adjudicándose invicto el título en el torneo de clubes campeones. Participar en esta clase de competencias ya constituye un honor porque significa la acumulación de méritos para estar presente junto a los más encumbrados de los demás países de América.
Guaiqueríes, Monte Líbano, Ferrocarril Oeste y anoche Obras Sanitarias, quedaron atrás. Nada resultó fácil. Lo que agrega mayores méritos a su campaña.
Arduas jornadas, pletóricas de esfuerzos sin pausas. Finales inciertos, nervios, tensión, emotividad que también se desbordaba en las tribunas pese a que el público en general no se volcó en forma numerosa.
El plantel dirigido por Víctor Hugo Berardi, quien pese a su juventud ya ha sumado varias consagraciones resonantes, supo responder de acuerdo a las exigencias. Si bien la preparación del conjunto no parecía iba a ser la adecuada a fin de abordar las duras alternativas que se presumían, al intensificarla de manera paulatina llegó a un nivel que le permitió afrontarlas sin decaimientos. Como es notorio, en el resto de los participantes alternaron extranjeros de accionar potente bajo los tableros, que obligaban a competir intensamente para no verse superados.
La simiente dio sus frutos. El trabajo con el núcleo permitió que Peñarol alcanzara un grado de rendimiento que en algunos encuentros puede catalogarse de excelente en materia de homogeneidad y goleo. Tal vez en el aspecto defensivo hubo fisuras. No obstante, se procuró corregirlo y surgió la réplica veloz cual una sorpresiva estocada.
El accionar de Jackson, fuerte en los cestos, lo que hizo valer frente a poderosos rivales; el emboque de Núñez, de una importante regularidad; la felina agilidad de Wells, muy flexible en sus maniobras que le hizo desmarcarse o tomar un rebote que se tornaba inalcanzable; la puntería de Blanc, bien colocado de acuerdo a su modalidad en los flancos y poseedor de un certero remate; la labor de Tito en la fase de organización; el aporte de “Mahoma” Wenzel, cooperando a través de su experiencia, buena habilitación a sus compañeros o hacer la pausa que determinaba un oportuno respiro al equipo dotarlo de la serenidad imprescindible en momentos fundamentales de cada contienda. También de McCall, aún sin estar a tono con sus credenciales.
El básquetbol aurinegro se ubicó en la cúspide continental.
Allí donde otros renombrados representativos conocieron ese halago. El triunfo de Peñarol enaltece a la institución y al propio deporte en todos sus ámbitos. En su reducto puso la debida rúbrica en un certamen difícil, en el que obtener la cima demandaba un impulso vigoroso, clase y atributos.
Los brasileños configuraron un adversario que le obligó a extremarse pero que asimismo dio lugar a que Peñarol pudiera de manifiesto su alcance. Citado esto a vía de ejemplo de la superación mirasol, dado que Monte Líbano lució un estilo sobrio, bien encarado, de indudable potencia física, lo que sometió a Peñarol a un incuestionable despliegue para poder contrarrestarlo. Los triunfos posteriores confirmaron su valía. La seguridad de su juego. Sus ansias sin desmayos ni concesiones. De esta manera se elaboró una conquista con perfiles de hazaña.
Un gran partido. Obras, digno oponente que no aflojó nunca. Peñarol pudo sacar siete tantos en el primer período. Después, equilibrio y también leve superioridad argentina. Los aciertos de Blanc, Jackson y Núñez equilibraron, mientras el perdedor contaba con la eficacia en los lanzamientos de Romani, Camissasa y el panameño Frazer. Sin embargo, resaltó la fibra y calidad aurinegras ante el aliento de sus parciales que anoche acudieron en copioso número.
Peñarol aventajaba por cuatro puntos. Se redujo el margen a dos. Retuvieron los aurinegros, renunciando al foul. Saques
laterales seguros y apareció doble de Blanc sobre la hora para la brillante victoria. Festejada con inmensa algarabía. Peñarol por primera vez se incluye entre los campeones sudamericanos de clubes. Y es la oportunidad inicial en que una entidad uruguaya intervendrá en un Mundial de este carácter. Misión cumplida. El emblema ferrocarrilero flamea orgulloso celebrando el título.
LUIS A. DEL PINO»
